Hace un buen tiempo al iniciar clases en los colegios, una de las primeras tareas que debías supervisar era que tus hijos alistaran los útiles escolares, marcaran los cuadernos y todo elemento que hiciera parte de su nuevo periodo escolar, entre esas tareas existía una en la que le ayudabas a realizar una margen a cada una de las hojas preferiblemente con un lápiz de color rojo Primavera, en la actualidad esta tarea es desconocida para las nuevas generaciones, pues el ritmo de la vida y el afán dejan un sinsabor al tener que “gastar tiempo” marcando unas cien hojas, sin embargo existen teorías acerca del bien que le hace a los niños aprender a realizar las márgenes y sobre todo respetarlas.

En palabras de un profesor:

¨Si no les exiges cosas como el margen estás muy mal, porque el margen tiene implicaciones muy profundas en la formación de los alumnos: es la delimitación física de su espacio de trabajo”.

“Para muchos de tus alumnos, preparar y respetar el margen de sus cuadernos y trabajos escolares será el único contacto que tengan con algún tipo de límites. No me creas, pero esa falta total de límites genera niños que luego andan robando, golpeando o destrozando sus vidas y las de otros”.

Y aunque no lo parezca, en nuestra vida adulta seguimos utilizando márgenes en todo lo que hacemos, aunque son de otro tipo. El saludar cuando entramos en una sala, el presentarse, pedir las cosas diciendo “por favor”, expresar gratitud cuando se recibe un servicio, beneficio o cumplido, y la simple noción de que en la biblioteca se debe hablar en voz baja y los reportes del trabajo deben estar limpios y presentables; todo ello son márgenes.

Realmente lo importante es acompañar en todo el proceso a tu hijo a aprender a respetar los limites, a llevar en orden y cuidar sus útiles escolares, como cuando aprendimos a colorear : a no salirnos tanto de las rayitas del dibujo.