Es normal que con el regreso a clases, nuestros pequeños se muestren más inquietos, entusiasmados o, en otras ocasiones, incluso se muestren reacios a ir a clase, bien porque irán a un nuevo colegio o porque necesitan un periodo de adaptación más prolongado. Sin embargo, en algunos casos, la negativa del niño encierra un problema más serio. Así que si el niño manifiesta, y muestra síntomas físicos y emocionales por su rechazo a ir al colegio, no conviene subestimarlo sino prestarle atención ya que podríamos estar ante lo que se denomina fobia escolar.

La fobia escolar, como una respuesta de miedo, es un trastorno que requiere atención, por parte tuya como padre, profesores y especialistas en psicología infantil, ya que puede afectar al desarrollo del niño que lo padece, y no solo por el mayor riesgo de absentismo escolar, sino por las implicaciones en su desarrollo emocional. Por eso recuerda que el mejor tratamiento para combatir las fobias es enfrentarse al miedo y como padres, debemos hablar con nuestro pequeño y saber exactamente qué es lo que le preocupa para saber qué podemos cambiar.